Patricio Alvarez
El problema general que intento interrogar es: cuál debe ser la posición del analista ante el discurso capitalista? En Televisión, Lacan da una respuesta inequívoca: “el psicoanálisis es la salida del discurso capitalista”. Para desarrollar esta respuesta, ubicaré la posición del analista ante los objetos producidos por la conjunción entre la ciencia y el discurso capitalista, que Lacan llamó sucesivamente en su obra: fetiche de la mercancía, letosas, y gadgets.
Podemos ubicar tres momentos del diálogo de Lacan con Marx, y cómo define a los productos del discurso capitalista:
- entre el Seminario 4 y 6 define al fetiche de la mercancía en relación al falo,
- en el Seminario 17, las letosas en relación al objeto a
- en el Seminario 20 y La Tercera, los gadgets en relación al síntoma.
Las letosas:
En el Seminario 13, Lacan planteaba dos características de la ciencia: que no quiere saber nada de la verdad como causa al modo de una forclusión, y que sutura la división del sujeto. Más adelante dirá que la ciencia forcluye al sujeto.
En el Seminario 16, a partir de la homología entre la plusvalía marxista y el objeto a, crea la noción de plus de goce. Marx define a la plusvalía como la parte del trabajo del obrero que el capitalista roba para acumular su capital, ya sea en la forma de tierras o máquinas. Lacan dice que la plusvalía marxista es equivalente al objeto a: dado que por el lenguaje el sujeto ha perdido acceso al goce absoluto, el plus de goce consiste en una recuperación de algo de ese goce perdido, es el poco de goce que el sujeto recupera mediante su fantasma. Lacan dice que plus de goce y plusvalía no son una simple analogía: son equivalentes por estructura en lo real, y si lo son, es por lo que llama Lacan la absolutización del mercado.
La absolutización del mercado debe entenderse como la generalización de la producción de sujetos enteramente alcanzados por el discurso capitalista. Esta absolutización implica un efecto: el plus de goce es tomado por el mercado, utilizado económicamente al modo de la plusvalía. De hecho, dice Lacan que el plus de goce es la condición estructural para que en el discurso capitalista aparezca la plusvalía.
Este concepto, el plus de gozar, es lo que en el Seminario 17 le permite construir el concepto de letosas. Las define como: “los pequeños objetos a minúscula que se encontrará ahí, sobre el asfalto en cada rincón de la calle, esa profusión de objetos hechos para causar su deseo, en la medida en que ahora es la ciencia quien lo gobierna”. Dado que la ciencia gobierna el deseo, las letosas logran situarse en el lugar de la causa del deseo. La ciencia se apropia de todos los elementos que constituyen la subjetividad moderna.
J.-A.Miller en Los paradigmas del goce, plantea que con la construcción de los discursos, al quedar el objeto a incluido en el discurso, se puede ampliar la lista de los objetos a: si los objetos lacanianos eran sólo cuatro, ahora puede incluirse en esta lista todos los objetos producidos por la cultura y por la ciencia. Lacan incluye entonces a las letosas en esa lista porque permiten una recuperación de goce del mismo modo que lo hace el fantasma. Pero la diferencia entre el objeto fantasmático y las letosas,
es que las letosas se multiplican y son masificantes. Lacan las sitúa como objetos universalizables, y de hecho todos los ejemplos que da de ellas son los mass-media, las comunicaciones espaciales, la radio, la televisión, la voz de Hitler en los medios de propaganda nazi, etc.
Las letosas entonces, tienen dos características fundamentales: la recuperación de goce que permiten, que es equivalente a la del fantasma, y su valor masificante.
Podríamos a partir de esto, situar una hipótesis a verificar: si es posible para los ideólogos del capitalismo hablar del fin de las ideologías, es justamente porque a diferencia del amo antiguo, el capitalismo no necesita sostenerse de los ideales, dado que se sostiene de algo que tiene mucho más poder: el discurso capitalista se sostiene de la recuperación de un goce para todos, de un goce globalizado, a través de las letosas.
Ahora bien, volviendo a la pregunta inicial: cuál debe ser la posición del psicoanalista ante el capitalismo y su producto, las letosas? Lacan da dos indicaciones: primero, dice que el psicoanalista, en su acto, debe ponerse en relación con la mismísima letosa. Segunda indicación, más fuerte aún: el psicoanalista debe ocupar el lugar de la letosa.
Dice Lacan: “para estar en la posición de la letosa, es preciso haber cernido verdaderamente que es imposible”. Conocemos la afirmación, hecha en este Seminario, de que el analista debe ubicarse como semblante del objeto a en el discurso analítico, pero esta frase dice algo más: por ubicarse en el lugar de la letosa, el analista debe soportar ser un objeto más del mercado, ofrecerse como objeto del intercambio capitalista. Esta equivalencia es la que le permitirá la salida del discurso capitalista: a partir de un consentimiento a la posición de deshecho de ese discurso, la estafa psicoanalítica consiste en que el analista se ubica en el envés del amo moderno.
Los gadgets:
En Aún y en La tercera, Lacan da un paso más en relación al discurso de la ciencia, llamando ahora gadgets a sus objetos.
En la Tercera, Lacan se vale de los nudos para ubicar los goces. El plus de goce se ubica en el centro del nudo, es decir que todo goce es una recuperación de goce. Los demás goces: goce fálico, goce del sentido y goce del Otro, se conectan con el plus de goce pero son éxtimos a él. Con los gadgets, Lacan localiza el goce del objeto de la ciencia en un lugar diferente: si las letosas se ubicaban en el lugar del plus de goce, los gadgets ahora se ubican colmando el goce del Otro.
El goce del Otro es definido por Lacan por tres características. Una: es un goce parasexuado, es decir, un goce que queda al lado del Otro pero nunca lo toca. Es el goce de la mujer supuesta para el hombre, y del hombre supuesto por la mujer. Dos: se ubica por fuera de lo simbólico, en la intersección entre imaginario y real, es decir, que no pasa por la palabra. Y tres: que no existe, porque el Otro no existe. Por lo tanto se inventa. Existen tres modos de inventarlo: las estructuras clínicas, la palabra de amor, y la ciencia.
Cómo se hace existir el goce del Otro? De tres modos posibles:
- Las estructuras clínicas: el paranoico hace existir el goce del Otro en su delirio, el perverso se hace instrumento del goce del Otro, y el neurótico construye un Otro gozador en su fantasma.
- El amor: es otro modo de inventarlo. El amor suple la no relación sexual haciendo ficción del Otro, y de eso da testimonio la palabra de amor.
- La ciencia: otro modo de inventarlo, quizás el más efectivo. La ciencia produce sus objetos en una relación directa al goce del Otro, sin pasar por la palabra, por lo que logra eludir el registro simbólico y por lo tanto la castración. Por esa razón la ciencia es incompatible con el amor.
En La Tercera Lacan dice que los gadgets son el único modo de colmar este goce del Otro. Y agrega otro rasgo: que taponan la ausencia de relación sexual.
Si el síntoma es la respuesta real ante la no relación sexual, y está en la intersección entre simbólico y real, la ciencia se ubica en el lugar opuesto, entre real e imaginario, suministrando un objeto que intenta ir al lugar del síntoma y reemplazarlo. El goce del Otro da una respuesta a la ausencia de la relación sexual diferente a la del síntoma, e intenta sustituirlo.
Si las letosas tenían una función masificante, podríamos hacer la hipótesis de que los gadgets tienen una función singular: suministran un modo de goce singular para cada sujeto, no universalizable, y en ese sentido se homologan al síntoma. Por eso dice Lacan: “el porvenir del psicoanálisis es algo que depende de lo que advendrá de ese real, a saber, depende de que los gadgets verdaderamente se nos impongan, de que lleguemos nosotros mismos a estar animados por los gadgets. Debo decir que esto me parece poco probable. No lograremos hacer que el gadget no sea un síntoma, porque por ahora lo es de la manera más obvia.” Si el gadget puede tener, por ahora, función de síntoma, es porque tienen algo en común.
Será función del analista hacer valer el lugar del síntoma, separando el goce del Otro del goce del síntoma.
E. Laurent, en Uso y goce del síntoma, dice que La Tercera es el texto donde Lacan ubica más precisamente el porvenir del psicoanálisis, dándole como única oportunidad la posibilidad que tenga el analista de llevar la cura al punto donde, luego de aislar el goce del Otro del goce del síntoma, pueda llegar a domesticar ese goce. En la medida en que el analista aísla el goce del síntoma, es posible pensar el fin de análisis como la salida del discurso capitalista.
Mail del autor: alvx@ciudad.com.ar
Bibliografía:
Lacan, Jacques:
- Radiofonía y Televisión. “Televisión”. Buenos Aires, Ed. Anagrama, 1977.
- Seminario 17, El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires, Ed. Paidós, 1992.
- Seminario 16, De un Otro al otro. Inédito.
- Seminario 20, Aún. Buenos Aires, Ed. Paidos, 1991
- Intervenciones y textos 2. “La Tercera”. Buenos Aires, Ed. Manantial, 1991.
Miller, Jacques-Alain:
- El lenguaje aparato de goce. “Los paradigmas del goce”. Bs. Aires, Ed. Diva, 2001.
Laurent, Eric:
- Diversidad del síntoma. “Uso y goce del síntoma”. Buenos Aires, Ed. EOL, 1996.
J. Lacan, Seminario 13, clases 1 y 9. Inédito.
J. Lacan, Seminario 17, clase 11, Los surcos de la aletósfera, pag 174
J. Lacan, Seminario 17. Los surcos de la aletósfera, pág.171.
J. Lacan, Seminario 20, El amor y el significante, pág 20.
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